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¿Es el fin de la Moda en los Oscars?

Hubo unos años en los que, los amantes de la moda, esperábamos la alfombra roja de los Oscars como “agua de mayo”. Pero ¿qué ha pasado? Ya no vemos vestidos deslumbrantes e impresionantes… ¿Es el fin de la Moda en los Oscars?

Empecemos rompiendo una lanza a favor de los presentes en esta alfombra roja. Probablemente, la mayor parte de culpa de que actores y actrices no arriesguen con su vestuario esa noche sea nuestra.

Es un hecho que profesionales y seguidores de la moda habitualmente no opinan, descuartizan, y las peor paradas siempre son ellas, realmente los chicos no suelen salir del esmoquin. Olvidamos que ellas rara vez eligen sus vestidos y que, aunque así sea, tienen su propio estilo y gusto.

De modo que hemos conseguido a golpe de humillación una alfombra roja que bien podría ser una boda o una cena de gala cualquiera y no lo que es, la noche del premio con más renombre para actores y actrices.

Atrás quedaron esos años de vestidos de ensueño, amplias faldas, largas colas, brillos y volúmenes… Pocas son las que se atreven con un vestido de “escándalo”

Nosotros también hemos querido rendir homenaje a los mejores estilismos femeninos pero desde luego de un modo puramente profesional y sin querer en ningún momento ofender a nadie.

En la alfombra Roja de los Oscars nuestra favorita ha sido Kirsten Dunst, amor a primera vista con su diseño de Dior Couture. Sencilla pero impresionante.

A la misma altura prácticamente está, a nuestro modo de ver, Emma Stone. El traje que le sentaba como un guante, espléndida combinación entre Emma y Givenchy.

La siguiente actriz de nuestra lista es Viola Davis, impresionante con su Armani Privé, sobran las palabras.

Octavia Spencer quien, sin pensarlo, cerró la boca de los defensores de la talla 34 siendo una de las mejor vestidas y más favorecidas de la gala con su diseño de Marchesa.

Y, por último, un vestido arriesgado de Zac Posen que Leslie Mann defendió a la perfección.

Y para que no se diga, con perdón del tan admirado Ryan Gosling y su Gucci, nuestro estilismo favorito de los Oscars fue el de Chris Evans con esmoquin de Salvatore Ferragamo.

Estos son los diseño que creemos han conseguido el equilibrio entre elegancia, atrevimiento y que favorecían a unas ya de por sí, bellísimas mujeres y grandes actrices.

Y obviando por completo el denigrante casting de “las peor vestidas” pasamos a nuestros looks favoritos de la fiesta posterior a los Oscars  de Vanity Fair.

Kate Hudson se coloca en primera posición con su vestido maquillaje de Roberto Cavalli.

Aunque Jennifer Aniston estaba impresionante con su vestido de Versace Couture. El negro siempre es una buena elección para una fiesta de noche.

Quien nos sorprendió gratamente fue Elizabeth Banks, con un diseño de Elie Saab de lo más original.

Y para terminar, Heidi Klum de Alberta Ferreti, nos enamoró.

Echando un vistazo a estos modelos que año tras año actrices y actores nos presentan, podemos decir que no, que la Moda no ha terminado en los Oscars. Quizás está un poco asustada pero siempre habrá algún diseñador, alguna actriz o algún actor, que se atreverá a defender su personalidad en esta gala si así lo desea.

Y es que, ¿no es acaso la noche de la estatuilla dorada la mejor para lucir un vestido que solo puedes llevar en semejante ocasión?. ¿no es le mejor momento para dar rienda suelta a la imaginación, la creatividad y la pasión?

Esperamos que este pequeño repaso de la alfombra roja os haya gustado y hayáis pasado un rato agradable.

Y recordad, las opiniones nunca son malas hechas con cariño y respeto.

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Estos carnavales ¡di no al sexy!

Este post no trata nada nuevo, no vamos a hablar de algo novedoso… Os daremos una pista, estos carnavales ¡di no a lo sexy!

Efectivamente, se acercan los carnavales y no podemos ignorar el problema de todos los años. Pero así, escribiendo todos los carnavales sobre ello, quizás algún día consigamos acabar con tan denigrante costumbre.

SuperhéroeSi eres chico lo tienes fácil. Puedes ser médico, superhéroe, policía, bombero, vaquero, soldado romano, futbolista… Lo que quieras, da igual, elige uno y tendrás un disfraz mejor o peor conseguido dependiendo de donde lo hayas sacado.

Si eres chica, amiga estás jodida. Salvo que te hagas tu misma el traje, todo lo que escojas será sexy. Puedes buscar ser una doctora de 80 años que seguirás debiendo llevar unas medias de rejilla. Perdón, quería decir enfermera, porque como todos sabemos en carnavales hay médicos y enfermeras… Enfermera sexy por supuesto.

Y es que un disfraz de gato, perro o vaca puede ser sexy. Todo. Pero solo femenino ¿eh? no hay médico sexy, ni bombero sexy… Eso o se lo curra el chico que lleva el disfraz o el sex appel no lo vemos por ningún lado.

Caperucita roja, una niña de diez años es ahora sexy junto con cualquier princesa que ha acortado su vestido de época unos 70cm para que se vean sus ligueros. Una niña que iba a ver a su abuelita. ¿Os imagináis a la abuela si la ve con ese vestidito y unas botas de tacón de aguja? Al hoyo seguro la pobre mujer.Caperucita Roja

¿No es acaso sexualizar la imagen de una menor? ¿O cómo es carnaval todo vale?

¿A qué estamos jugando? ¿Aún en este siglo vamos a seguir con esto?

Lo más triste de todo es que no sabemos quién tiene la culpa. Tal vez el primer culpable sea la persona que piensa que una secretaria sexy es un disfraz decente para una mujer. Porque claro, las secretarias siempre son mujeres con jefes varones cuyo mayor objetivo es acostarse con ellos.

O puede que la culpa sea de la persona que decide comprarse un disfraz que en febrero le tapa lo justo y necesario para que no se le resfríe el ombligo. Y seamos sinceros, aunque haya mujeres que decidan comprase estos trajes porque se vean favorecidas (decisión totalmente respetable), lo cierto es que no tienen otra opción.

Quizás la culpa sea de todos, porque a pesar de que nos parezca poco apropiado que se exhiba a una persona como a un trozo de carne al final nadie dice nada.

Pero lo más irónico, es que cuando los hombres deciden vestirse de mujer en una fiesta llevan vaqueros, faldas hasta las rodillas, jerséis, chaquetas… Pocos o ningunos son los que se ponen un palabra de honor y minifalda a pelo en pleno febrero con unos tacones de 15cm.

¿Por qué ocurre esto entonces? ¿Por qué una superheroína  lleva minifalda y un top mini? ¡Eso no es cómodo! ¿Cómo va a luchar contra el malo malísimo si está preocupada de que no se le salga un pezón?

Además, por conectar con el mundo de la moda que al fin y al cabo es dónde se produce todo, no son trajes reales.

Un diseñador que se precie va a buscar que un disfraz sea lo más realista posible y en caso contario lo reinventará pero de un modo que no humille ni a la mujer, ni a la persona, ni a una profesión.

María AntonietaSi María Antonieta levantara la cabeza y viese con sus propios ojos como se la ve en los carnavales, pedía guillotina de manera voluntaria. ¿O qué deben pensar las…? No, mejor ¿qué pensáis las enfermeras cuando os veis representadas con tacones, minibatas, cofias…?, ideal para salir corriendo al quirófano ¿verdad?

Sin embargo, lo mejor es que si eres policía o bombera tu piel se vuelve resistente a las balas y al fuego y puedes ir en falda, sisas y llevar escote hasta el infinito.

Donde se ponga un disfraz realista, o uno calentito para no pasar frío que se quite todo lo demás.

Aún así, libertad total para cada persona.


¿Eres juzgada por el vestido que vistes?

La triste y vergonzante realidad de nuestra sociedad es que la mujer ha sido considerada siempre un objeto, una posesión. Algo que hacía bonito y que debía complementar una vida perfecta pero, ¿y hoy? ¿hemos superado esto? O aún en este tiempo ¿Eres juzgada por el vestido que vistes?

En 2017 las mujeres estudian, trabajan, son jefas, son solteras (que no solteronas), no tienen por qué ser madres, tienen amigos no solo un marido, salen de fiesta, se defienden solas… En definitiva, son LIBRES.

Melania Trump¿Cómo puede ser, por tanto, que después de la investidura del señor Presidente  Donald Trump el 20 de enero de 2017, la única preocupación de la sociedad por la nueva Primera Dama, Melania Trump, sea el modelo que ha vestido?

¿Nadie se pregunta que aportará ella durante esta legislación? ¿Nadie más comprende que Melania Trump no es un complemento más de la campaña de su marido?

No, tienen razón.

Lo realmente inquietante y que debe quitarnos el sueño incluso ofendernos es que el traje azul que esta señora ha llevado durante la investidura de su marido es una copia del que lució Jackíe Kennedy en 1960. ¡Qué descaro!

Y por si pudiésemos excusar a la sociedad de este comportamiento alegando que aún no hemos visto a la Señora Trump en acción, lo más relevante que ha quedado de su antecesora, Michelle Obama, una mujer que ha demostrado ser una gran profesional y una gran persona, es su armario.

Así de cruda es la realidad. Noticiarios, periódicos y revistas han hecho un sinfín de repasos del vestuario de nuestra admirada Michelle. No sus discursos, no sus obras, no su naturalidad o inteligencia, no, solo los vestidos que ha llevado en sus apariciones públicas. Pero tranquilos, todas eran buenas críticas.

Claro, como no van a preocuparse luego las mujeres de que ponerse a la hora de ir a trabajar si son sus vestidos los que hablan de cómo son y de cómo trabajan.

Nada tiene que ver que una chica lleve un vestido simple porque es sencilla. Ella es simple porque lleva ese vestido. Si fuese un traje de colores vivos entonces sí, entonces sería una mujer fuerte y activa, pero como no lo lleva…

Y si toda mujer sigue estando condenada por ahora a un escrutinio estético, no digamos si esa mujer pasa a ser conocida o, peor, a ocupar un cargo público.

¿Qué es lo más esperado de todo el año? El vestido de Cristina Pedroche de Fin de año y si irá mejor ella o Anne Igartiburu. Y no se trata de que nos guste lo que lleva o no porque para el gusto se inventaron los colores.Cristina Pedroche

Es el hecho de que estemos esperando ver que lleva para criticarla (por supuesto no de un modo profesional a nivel moda) a nivel moral, que ella tenga que explica por qué ha decidido vestirse así, que la convirtamos en una referente bueno o malo del feminismo.

La libertad de la mujer es que nadie te juzgue por tus decisiones, no que dejen de hacerlo los hombres pero que otra mujer te siga llamando puta, ordinaria o peor, que eres una vergüenza para vuestro sexo por enseñar la piel… ¡¿eso qué significa?!

¿Solo se puede ser feminista si decides llevar pantalones y no un vestido con transparencias? ¿solo eres feminista si enseñas la ropa interior en una manifestación y no en la tele?

Al final, una vez más, juzgada por el vestido que viste.

¿Y la actual Reina de España Doña Letizia?, que si era republicana y se vendió a la monarquía, que si era independiente y ahora está a la sombra de su marido… ¿Acaso al decir casarse (por el motivo que le dé la gana) deja de ser una mujer válida para el siglo XXI?

Su carrera, todos sus estudios, todo su trabajo ¿se anula con una boda? Y ahora nada valoramos de eso, ni que sea una de mujeres mejor preparada y que mejor impresión causa allá donde va.

Todo es, “ha repetido vestido”, “no lo ha repetido”, “vaya zapatos”… Otra mujer más valorada por su vestidor.

No obstante, luego queremos que las niñas no se fijen en lo que llevan y en las apariencias físicas y les decimos que ellas deciden su futuro mientras le ponemos el tutú de ballet, las mallas de la gimnasia rítmica o el vestidito de los domingos. Porque si lleva un pantalón ¡o un chándal! Ya están echadas a perder.

CorseDe modo que dejemos que hablen de moda los medios de este campo, dejemos la moda para Vogue y Telva pero, por favor, en el restos de campos no continuemos tirando piedras contra nuestro propio tejado.

Basta de poner la zancadilla a una persona porque tiene vagina en lugar de pene. Habrá desaparecido el corsé, pero un vestido vaporoso puede ser igual de opresor.

Y como última reflexión, cuando hay brechas en tu propio batallón en la lucha contra el machismo, será más difícil, pero nunca imposible.


Ana Roso, diseñautora y extremeña.

Hoy descubriremos un momento tan especial como es el “nacimiento” de una diseñadora, su inspiración, el principio de su pasión. Ana Roso, diseñautora y extremeña.

El mundo de la moda es un lugar libre donde crear, fantasear y expresar todo aquello que queramos pero, ¿tenemos todos la misma voz?, ¿las mismas oportunidades?, ¿podemos llegar a ser todos igual de notables?

Queremos creer que sí.

Por eso entrevistamos a Ana Roso, una joven Diseñadora de Moda natural de Badajoz que nos abre su corazón y su alma para conocer de primera mano su visión de este maravilloso mundo y lo que se vive en él.

Raúl Gallego– Hola Ana, ¿Qué significa para ti la Moda?

Ana Roso –La moda para mí habla de identidad, de quienes somos pero también de quien nos gustaría ser; a nivel personal y social, una segunda piel donde ser, comunicarnos y progresar. Por eso me interesa mucho la sostenibilidad y la tecnología, sostenibilidad como único medio para hacer moda, ya que esta es la segunda industria más contaminante del planeta; y tecnología para adaptarla a nuestro ritmo de vida.

Ana Roso R.G.- ¿Por qué decidiste dedicarte a ello?

A.R.– Empecé por amor al arte y a dar rienda suelta a mi creatividad, soñaba con poder diseñar vestuario escénico, focalizado en un concepto, una psicología e independiente de tendencias pasajeras. Hoy ese sigue siendo mi sueño pero se cosas que antes no sabía sobre este mundo y, por ello, mis proyectos son varios y no solo centrados en este campo de la moda.

R.G.- ¿Cuándo te sentiste Diseñadora de Moda por primera vez?

A.R.-Ay Raúl tu pregunta me ha arrancado una tierna sonrisa. La verdad creo que fue en el último curso de carrera cuando estaba llevando a cabo mi colección de estampados y estaba eufórica investigando, probando técnicas nuevas y dando rienda suelta a la imaginación; era una pasada llegar a clase y enseñar mis avances, sentirme plenamente orgullosa del resultado.

R.G.- Este mundo de glamour y frenesí, ¿está resultando cómo imaginabas?

A.R.– La verdad es que sí, cuando decidí entrar a formar parte de este entorno supe que sería difícil, por mi forma de ser y mi aversión al consumismo y las apariencias, pero doy gracias porque estoy encontrando a muchos profesionales que entienden y luchan la moda como yo.

R.G.- ¿Cómo definirías tu estilo cómo Diseñadora?

A.R. En realidad me gusta pensar que soy diseñautora, me sitúo al mismo nivel que un cantautor: trabajando sobre identidad, experiencias y comportamientos. Defino mi estilo como vanguardista, artístico y cuidado; vivimos en la era de la imagen y me gusta potenciar ese impacto visual en mis diseños, jugar con la ilusión a través de formas, tejidos y estampados, crear trampantojos.AUREA, Ana Roso

R.G.– ¿Cuál es tu mayor inspiración?

A.R.-Las experiencias y las personas. Me gusta salir de mi zona de confort y descubrir todo lo que hay ahí fuera, esta es la base. Una vez que me he identificado con algo busco y me empapo bien de todo lo que esté relacionado: videos musicales, arte, películas, libros (incluso apuntes de medicina)

R.G.– ¿Qué quieres decirle al mundo con tus diseños?

A.R.-Quiero llamar la atención para concienciar y sumar “adeptos” de la moda en la que creo, una moda creada de manera respetuosa, con sentido y que va más allá de las tendencias; quiero transmitir seguridad y confianza para probar cosas nuevas, para vestirse tal cual uno es. El cambio está ahí y solo hace falta trasmitirlo.

R.G.– Teniendo en cuenta que tu carrera acaba de despegar y tienes toda la vida por delante, ¿qué es lo que, hasta ahora, más te ha llenado como Diseñadora?

A.R.– Soy muy observadora y me encantan los retos, darle vueltas a un “problema” hasta dar con una solución/mejora creativa y eficaz. Experiencias como la que he comentado más arriba, ese momento en que me sentí diseñadora por primera vez, donde investigo, dibujo y experimento hasta dar con “EL” resultado.

R.G.– ¿Qué planes tienes para el futuro?

A.R.– Mi principal objetivo es crecer a nivel personal y profesional, obtener experiencia en diferentes campos para conocerme y saber dónde doy lo mejor de mí. A corto plazo busco empleo y continuar con mi formación, también me encantaría poder viajar; tengo en mente desarrollar varios proyectos.

R.G.– Sabemos que, en moda, el misterio es indispensable para causar furor pero, ¿podemos saber algún detalle de lo próximo que veremos de Ana Roso?

A.R.– Pues por ahora estoy disfrutando con “pequeñas aventuras” y espero que, en poco tiempo, empiece a trabajar como diseñadora de vestuario escénico a la par que desarrollo proyectos más personales, no puedo hablar de marca personal aún pero, digamos que tengo nuevas ideas que tengo que aunar y ver qué va pasando.

R.G.– ¿Cómo es, para ti, la Moda del futuro?

A.R.– Para mí la moda del futuro es sostenible y versátil, por medio de los avances en general y tecnológicos en particular la moda será adaptable a cualquier necesidad (corporal, climatológica, personal y protocolaria)

R.G.– ¿Tu mayor apoyo hasta la fecha?

A.R.– Sin duda, mi familia y mejores amigos, son mis pilares y sin ellos no sería quien soy ni estaría aquí hoy. Me siento muy afortunada, ellos siempre me dan ánimos para buscar mi felicidad, confían en mí y me demuestran lo mucho que significo yo y mis éxitos para ellos.

Ana RosoR.G.– Hablando de Moda, ¿eres feliz?

A.R.– ¡Mucho!, ha habido momentos en los que lo he pasado mal, agitada a veces por todo lo que me gusta tanto que me cuesta desconectar y me agobio por ese frenesí que comentábamos antes. Pero desde que estoy encontrando el equilibrio y sintiéndome realizada soy muy feliz.

R.G.– Gracias Ana, ha sido un placer conocerte un poquito más.

A.R.– ¡Gracias a ti! Aprecio mucho que hayas querido entrevistarme y contar mi historia; gran profesional y mejor amigo, espero compartamos muchas vivencias más.

Ana Roso es, sin lugar a dudas, un claro ejemplo de como perseguir un sueño en el mundo de la moda. Una gran Diseñautora, creativa, versátil y entregada al equilibrio entre la Moda y la Sostenibilidad.

Un placer haber entrevistado a tan gran Diseñadora y sobretodo una mejor amiga.

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¿Vuelve a estar de moda la medida?

¿Vuelve a estar de moda la medida?. Parece que, hoy en día, si tienes un evento social para el cual te apetece estrenar un vestido resulta, irónicamente, algo complicado. Y es que
¿cuántos habéis visto una prenda ideal en un perchero pero habéis pensado “esto igual lo lleva más gente”?

En una época en la que la fast fashion está a la orden del día y al alcance de prácticamente todos, ya sea por la variedad entre la que escoger o el “miedo” a  coincidir con alguien que lleve esa misma prenda, muchos acaban recurriendo a boutiques de tallas únicas o a la costura a medida.

Y es que claro, comprar tu traje en una boutique en la que solo hay dos vestidos iguales en toda la ciudad da cierta tranquilidad. Si siendo así coincides en una boda con otra invitada que lleve el mismo modelo que tú, un consejo, no juegues nunca a juegos de azar. Es probable que la suerte te odie.

Por tanto, de  un modo u otro la medida acaba siendo la mejor opción por distintas razones:

  • Diseño: llevarás un traje que se habrá creado solo para ti y las posibilidades de que otra persona escoja absolutamente todo igual que tú son bastante pequeñas.Diseño de Raúl Gallego
  • Hechura: por regla general, una prenda que no está confeccionada en series de miles estará confeccionada con mucho más detenimiento y detalle.
  • Hecho a medida: valga la redundancia, un pantalón o una falda que se ha sacado de tus propias proporciones, siempre te va a sentar mejor. La ropa de confección industrial se realiza de un modo totalmente simétrico pero las personas no somos así. ¿Quién no tiene una pierna un poco más ancha, un hombro más bajo o cualquier detallito?
  • Toda la vida: se suele decir que un vestido a medida es para toda la vida… Creo que estoy de acuerdo. Algo que se confecciona en varios días en lugar de unos minutos seguro que está mejor ¿no?

 

Aunque hay algo que no puedo negar. Su precio es alto. Claro está que no es una camisa de entre mil y cuenta con todas las ventajas que hemos mencionado. Luego ya eres libre de decidir si pagas el porcentaje del precio que corresponde al nombre de la firma.

No me malinterpretéis, el nombre de la firma conlleva (en general) el trato al cliente, el savoir faire, el diseño, etc.

Aún así, ¿cuándo nos compensa que nos hagan una prenda a medida? Pues cuando te de la gana.

Siento si la respuesta no era lo que esperabais. Lo que quiero decir es que el hecho de encargar ropa a medida depende, de tu bolsillo está claro, pero de muchos factores.

  • No encuentro lo que busco. Blanco y en botella, si no existe lo que quieres, créalo.
  • Quiero que sea único. Como decíamos antes, si lo que buscas en una joya más que una prenda de ropa no hay nada como diseñarlo desde de cero.
  • Necesito tejidos especiales. Puede que debas recurrir a la medida por motivos de salud. Quizás alguna alergia te impide comprar ropa ya confeccionada por el tipo de acabados, hilos, etc…
  • Me veo mejor. Si aprecias la costura y tienes bueno ojo, te acabarás acostumbrando a apreciar la diferencia entre una prenda de tienda y una a medida. No hay color, compruébalo.

De todas formas es cierto que hay ocasiones que se prestan más a que la gente de haga ropa a medida como:

  • sobre todo cuando son de personas cercanas, familiares o amigos íntimos.
  • Bautizos y comuniones. quizás para los bautizos en algo menos habitual, pero en las

comuniones las madres de los niños, los hermanos, quizás la madrina.

  • Puestas de largo o alfombras rojas. Aunque en las alfombras rojas los trajes suelen ser cedidos por las casas de moda siguen ajustándose a las medidas de los artistas.
  • Trajes típicos. Aquellas personas que formen parte del folklore de su ciudad o comunidad sabrán que muchas de las vestimentas están hechas a la medida de la persona a no ser que haya pasado de familiar en familiar. Sin duda uno de los trajes que más participan en el mundo de la costura a medida son los vestidos de flamenca típicos de Andalucía.
  • ¡Tú Boda! Que mejor ocasión de dar rienda suelta a tu imaginación y sueños que el día de tu boda. Ese maravilloso traje tiene que ser el más especial de tu vida, o al menos uno de ellos.

 

Y un gran apoyo al regreso de la confección a medida son los jóvenes diseñadores que buscan crear nuevos conceptos e ideales en el mundo de la moda y que, además, abogan por la confección en su tierra para fomentar las buenas condiciones laborales y de confección en sus diseños.

Al final, con tanto desarrollo de la vestimenta y de las grandes cadenas acabamos buscando pequeños detalles que nos hagan diferentes al resto, aunque sea solo un vestido en una boda.